“Agora o braço não é mais o braço erguido num grito de gol. Agora o braço é uma linha, um traço, um rastro espelhado e brilhante. E todas as figuras são assim: desenhos de luz, agrupamentos de pontos, de partículas, um quadro de impulsos, um processamento de sinais. E assim – dizem – recontam a vida. Agora retiram de mim a cobertura da carne, escorrem todo o sangue, afinam os ossos em fios luminosos e aí estou, pelo salão, pelas casas, pelas cidades, parecida comigo. Um rascunho. Um forma nebulosa, feita de luz e sombra. Como uma estrela. Agora eu sou uma estrela!”
"Yo me río, me sonrío, de los viejos poetas, yo adoro toda la poesía escrita, todo el rocío, luna, diamante, gota de plata sumergida que fue mi antiguo hermano agregando a la rosa, pero me sonrío, siempre dicen "yo", a cada paso les sucede algo, es siempre "yo", por las calles solo ellos andan o la dulce que aman, nadie más: no pasan pescadores, ni libreros; no pasan albañiles, nadie se cae de un andamio, nadie sufre, nadie ama, solo mi pobre hermano, el poeta, a él le pasan todas las cosas y a su dulce querida, nadie vive sino él solo, nadie llora de hambre o de ira, nadie sufre en sus versos porque no puede pagar el alquiler, a nadie en poesía echan a la calle con camas y con sillas y en las fábricas tampoco pasa nada, no pasa nada, se hacen paraguas, copas, armas, locomotoras, se extraen minerales rascando el infierno, hay huelga, vienen soldados, disparan, disparan contra el pueblo, es decir, contra la poesía, y mi hermano el poeta estaba enamorado, o sufría porque sus sentimientos son marinos, ama los puertos remotos, por sus nombres, y escribe sobre océanos que no conoce, junto a la vida, repleta como el maíz de granos, él pasa sin saber desgranarla, él sube y baja sin tocar la tierra, o a veces se siente profundísimo y tenebroso, él es tan grande que no cabe en sí mismo, se enreda y desenreda, se declara maldito, lleva con gran dificultad la cruz de las tinieblas, piensa que es diferente a todo el mundo, todos los días come pan pero no ha visto nunca un panadero ni ha entrado a un sindicato de panificadores, y así mi pobre hermano se hace oscuro, se tuerce y se retuerce y se halla interessante. interessante, esta es la palabra, yo no soy superior a mi hermano pero sonrío, porque voy por las calles y sólo yo no existo, la vida corre como todos los ríos, yo soy el único invisible, no hay misteriosas sombras, no hay tinieblas, todo el mundo me habla, me quieren contar cosas, me hablan de sus parientes, de sus miserias y de sus alegrías, todos pasan y todos me dicen algo, y cuántas cosas hacen! cortan maderas, suben hilos eléctricos, amasan hasta tarde en la noche el pan de cada día, con una lanza de hierro perforan las entrañas de la tierra y convierten el hierro en cerraduras, suben al cielo y llevan cartas, sollozos, besos, en cada puerta hay alguien, nace alguno, o me espera la que amo, y yo paso y las cosas me piden que las cante, yo no tengo tiempo, debo pensar en todo, debo volver a casa, pasar al Partido, qué puedo hacer, todo me pide que hable, todo me pide que cante y cante siempre, todo está lleno de sueños y sonidos, la vida es una caja llena de cantos, se abre y vuela y viene una bandada de pájaros que quieren contarme algo descansando en mis hombros, la vida es una lucha como un río que avanza y los hombres quieren decirme, decirte, por qué luchan, si mueren, por qué mueren, y yo paso y no tengo tiempo para tantas vidas, yo quiero que todos vivan en mi vida y canten en mi canto, yo no tengo importancia, no tengo tiempo para mis asuntos, ne noche y de día debo anotar lo que pasa, y no olvidar a nadie. Es verdad que de pronto me fatigo y miro las estrellas, me tiendo en el pasto, pasa un insecto color de violín, pongo el brazo sobre un pequeño seno o bajo la cintura de la dulce que amo, y miro el terciopelo duro de la noche que tiembla con sus constelaciones congeladas, entonces siento subir a mi alma la ola de los misterios, la infancia, el llanto en los rincones, la adolescencia triste, y me da sueño, y duermo como un manzano, me quedo dormido de inmediato con las estrellas o sin las estrellas, con mi amor o sin ella, y cuando me levanto se fue la noche, la calle ha despertado antes que yo, a su trabajo van las muchachas pobres, los pescadores vuelven del océano, los mineros van con zapatos nuevos entrando en la mina, todo vive, todos pasan, andan apresurados, y yo tengo apenas tiempo para vestirme, yo tengo que correr: ninguno puede pasar sin que yo sepa adónde va, qué cosa le ha sucedido. No puedo sin la vida vivir, sin el hombre ser hombre y corro y veo y oigo y canto, las estrellas no tienen nada que ven conmigo la soledad no tiene flor ni fruto. Dadme para mi vida todas las vidas, dadme todo el dolor de todo el mundo yo voy a transformarlo en esperanza. Dadme todas las alegrías, aun las más secretas, porque si así no fuera, cómo van a saberse? Yo tengo que contarlas, dadme las luchas de cada día porque ellas son mi canto, y así andaremos juntos, codo a codo, todos los hombres, mi canto los reúne: el canto del hombre invisible que canta con todos los hombres."
Poema do poeta inglês David Whyte, intitulado "Tudo à sua espera". Parte do livro de mesmo nome.
(Tradução livre)
Seu maior erro é atuar nessa peça
como se estivesse sozinho. Como se a vida
fosse um crime perfeito em progresso,
sem testemunhas de cada pequeno detalhe.
Sentir-se abandonado é negar a intimidade
com nossas vizinhanças. Por certo mesmo você,
às vezes, já sentiu a grande platéia;
sua presença inflada e suas vozes em coro,
sufocando sua voz solitária.
Você deve perceber o modo como o detergente
te dá poderes especiais, ou como
o trinco na janela te oferece liberdade.
Atenção é a disciplina oculta da familiaridade.
As escadas são suas conselheiras quanto às coisas que virão,
e as portas sempre estiveram ali para te assustar,
e para te convidar. O pequeno speaker do telefone
é a porta dos seus sonhos para a divindade.
Coloque de lado o peso de sua solidão
e relaxe na conversa. A chaleira está cantando,
mesmo enquanto te serve um chá; e as panelas
já deixaram de lado sua indiferença arrogante e
finalmente viram o bom em você. Todos os pássaros
e criaturas do mundo são indizivelmente
elas mesmas. Tudo está à sua espera.
Your great mistake is to act the drama
as if you were alone. As if life
were a progressive and cunning crime
with no witness to the tiny hidden
transgressions. To feel abandoned is to deny
the intimacy of your surroundings. Surely,
even you, at times, have felt the grand array;
the swelling presence, and the chorus, crowding
out your solo voice You must note
the way the soap dish enables you,
or the window latch grants you freedom.
Alertness is the hidden discipline of familiarity.
The stairs are your mentor of things
to come, the doors have always been there
to frighten you and invite you,
and the tiny speaker in the phone
is your dream-ladder to divinity.
Put down the weight of your aloneness and ease into
the conversation. The kettle is singing
even as it pours you a drink, the cooking pots
have left their arrogant aloofness and
seen the good in you at last. All the birds
and creatures of the world are unutterably
themselves. Everything is waiting for you.
This poem showed up in this Easter's dharma talk themed "What gets us in conflict," by the meditation teacher Daniel Bowling at the Insight Meditation Center. Available in this link.
Terminei esses dias de ler uma coletânea de fragmentos de poemas de Sappho, poetisa grega do século VI a.C. Gostei tanto que resolvi registrar alguns trechos aqui (obrigado ao Project Gutenberg por disponibilizar o livro de graça, e pela excelente tradução do poeta Bliss Carman!). Enjoy!
Que hajam guirlandas, Dica, Em teus adorados cabelos; E delicados raminhos em flor, Tecidos por tuas mãos macias.
Pois aquele que é coroado por flores Goza do favor dos deuses, Que não têm bons olhos Para os não-adornados.
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Cresce uma nespereira Na frente da casa do meu amor. Lá, ao longo do dia, O vento faz um som agradável.
E quando chega o entardecer, Sentamo-nos juntos ao crepúsculo, E observamos as estrelas Aparecendo no azul silencioso.
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Houve um tempo em que repousavas em meu colo, Enquanto o longínguo luar prateado Percorria pelas planícies, com aquela paixão pura Toda tua.
Agora, a Lua se foi. As Plêiades Já passaram, e a escuridão da noite se vai; Escorrem as horas, e em meu leito Encontro-me só.
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Ah, o que sou eu senão uma tormenta: Obstinada, impetuosa, quebrada, Como o clamor das águas esbravejado No desfiladeiro azul?
Ah, e o que és tu senão uma fronde de samambaia, Molhada pelo respingar do rio: Timida, adorável, frágil, Escondida na reentrância do rochedo?
Contudo, não somos por um breve dia, Enquanto o Sol dorme na montanha, Selvagens, amante e amado, Seguros nos braços de Pan?
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Amor, deixa o vento gritar Na montanha negra, Dobrando os freixos E as cicutas altas; Com a voz estrondante De legiões trovejantes, O quanto te adoro.
Deixa que a rouca torrente Do desfiladeiro azul, Murmurando ferozmente Da cinza névoa Do caos primordial, Jamais cesse de proclamar O quanto te adoro.
Deixa que o longo ritmo Das vagas espumantes, Quebrando e rugindo No branco litoral, Titânicas e incansáveis, Conte, enquanto o mundo sobreviver, O quanto te adoro.
Amor, deixa que o chamado claro Do grilo silvestre, A mais frágil das criaturas, Verde como a grama jovem, Marque com seu trilo Ressonante tom agudo, O quanto te adoro
Deixa que o alegre canto da cotovia Pela campina, Aquela doce lírica De prata derretida, Seja como um sinal Para os mortais que a ouvirem Do quanto te adoro.
Mas, mais do que todos os sons; Mais certo, mais sereno, Mais cheio de paixão E exultação; Deixa que o sussurro apressado Em teu próprio coração confesse O quando eu te adoro.
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"Quem foi Atthis?" - homens perguntarão, Quando o mundo for velho, e o tempo Tiver cumprido sem pressa O estranho destino dos Homens.
Porventura, naquela era longinqua, Alguém há de encontrar essas canções prateadas Com sua carga humana, e descobrir Que bela amante Sappho foi!
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Será que os homens se lembrarão de nós Nos dias que estão por vir; De tua adorável beleza E do meu amor por ti?
Tu, o jacinto que cresce Por um rio de águas calmas; Eu, o reflexo aqueluzente E o clarão disforme.
--
Ninguém falará de Sappho; De seus amores, E do amor que ela lhes deu: Alegrias, dias e beleza; Sonatas de flauta e rosas, Canções e vinho e gargalhadas.
Será que ninguém, ao contemplar, dirá:
"E contudo, mesmo com todas as rosas,
E todas as flautas e amores;
Não tenha dúvidas que ela sentia-se só.
Só como o mar, cuja cadência
Assombra o mundo desde sempre."
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Como um lírio vermelho nos gramados da campina, Embalado pelo vento e queimando à luz do Sol, Eu vi a ti, onde a cidade se engasga com o tráfego, Sustentando entre os transeúntes tua beleza, Imaculada, selvagem e delicada como uma flor.
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Veja, onde os brancos Garanhões de Poseidon Calcam com truculência A costa flutuante!
Mais velha que Saturno, Mais velha que Réia; Aquela canção lúgubre De cheias e vazantes, Num amplo ritmo Incessante, eterno Continua marcando o tempo De tudo que é mortal.
Quantos amantes Não foram por ela ninados, Embalados ao descanso Com as flores maduras. Antes por nosso prazer, Esse dourado Verão Caminhava pelos milharais Em gracioso esplendor!
Quantos amantes Não serão chamados por ela, Nos longos dias de Primavera Com o passar das eras, Quando todos os nossos devaneios Forem esquecidos, E não houver mais lembranças Sequer da tua beleza!
Eles também adormecerão Em lugares quietos, E hão de ser surpreendidos Pelos poderosos sons do mar.
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English source:
X Let there be garlands, Dica, Around thy lovely hair. And supple sprays of blossom Twined by thy soft hands.
Whoso is crowned with flowers Has favour with the gods, Who have no kindly eyes For the ungarlanded.
XIX There is a medlar-tree Growing in front of my lover's house, And there all day The wind makes a pleasant sound.
And when the evening comes, We sit there together in the dusk, And watch the stars Appear in the quiet blue.
XXII Once you lay upon my bosom, While the long blue-silver moonlight Walked the plain, with that pure passion All your own.
Now the moon is gone, the Pleiads Gone, the dead of the night is going; Slips the hour, and on my bed I lie alone.
XXIX Ah, what am I but a torrent, Headstrong, impetuous, broken, Like the spent clamour of waters In the blue canyon?
Ah, what art thou but a fern-frond, Wet with blown spray from the river, Diffident, lovely, sequestered, Frail on the rock-ledge?
Yet, are we not for one brief day, While the sun sleeps on the mountain, Wild-hearted lover and loved one, Safe in Pan's keeping?
XXXI Love, let the wind cry On the dark mountain, Bending the ash-trees And the tall hemlocks, With the great voice of Thunderous legions, How I adore thee.
Let the hoarse torrent In the blue canyon, Murmuring mightily Out of the grey mist Of primal chaos, Cease not proclaiming How I adore thee.
Let the long rhythm Of crunching rollers, Breaking and bellowing On the white seaboard, Titan and tireless, Tell, while the world stands, How I adore thee.
Love, let the clear call Of the tree-cricket, Frailest of creatures, Green as the young grass, Mark with his trilling Resonant bell-note, How I adore thee.
Let the glad lark-song Over the meadow, That melting lyric Of a molten silver, Be for a signal To listening mortals, How I adore thee.
But more than all sounds, Surer, serener, Fuller with passion And exultation, Let the hushed whisper In thine own heart say, How I adore thee.
XXXII Heart of mine, if all the altars Of the ages stood before me, Not one pure enough nor sacred Could I find to lay this white, white Rose of love upon.
I who am not great enough to Love thee with this mortal body So impassionate with ardour, But oh, not too small to worship While the sun shall shine,
I would build a fragrant temple To thee, in the dark green forest, Of red cedar and fine sandal, And there love thee with sweet service All my whole life long.
I would freshen it with flowers, And the piney hill-wind through it Should be sweetened with soft fervours Of small prayers in gentle language Thou wouldst smile to hear.
And a tinkling Eastern wind-bell, With its fluttering inscription, From the rafters with bronze music Should retard the quiet fleeting Of uncounted hours.
And my hero, while so human, Should be even as the gods are, In that shrine of utter gladness, With the tranquil stars above it And the sea below.
XXXIV
"Who was Atthis?" men shall ask, When the world is old, and time Has accomplished without haste The strange destiny of men.
Haply in that far-off age One shall find these silver songs, With their human freight, and guess What a lover Sappho was.
XXXVIII Will not men remember us In the days to come hereafter,- Thy warm-coloured loving beauty And my love for thee?
Thou, the hyacinth that grows By a quiet-running river; I, the watery reflection And the broken gleam.
LIX Will none say of Sappho, Speaking of her lovers, And the love they gave her,- Joy and days and beauty, Flute-playing and roses, Song and wine and laughter,-
Will none, musing, murmur,
"Yet, for all the roses,
All the flutes and lovers,
Doubt not she was lonely
As the sea, whose cadence
Haunts the world for ever."
LXX My lover smiled, "O friend, ask not
The journey's end, nor whence we are.
That whistling boy who minds his goats
So idly in the grey ravine,
"The brown-backed rower drenched with spray,
The lemon-seller in the street,
And the young girl who keeps her first
Wild love-tryst at the rising moon,-
"Lo, these are wiser than the wise.
And not for all our questioning
Shall we discover more than joy,
Nor find a better thing than love!
Let pass the banners and the spears,
The hate, the battle, and the greed;
For greater than all gifts is peace,
And strength is in the tranquil mind."
XCII (fragment) Like a red lily in the meadow grasses, Swayed by the wind and burning in the sunlight, I saw you, where the city chokes with traffic, Bearing among the passers-by your beauty, Unsullied, wild, and delicate as a flower.
XCV Hark, where Poseidon's White racing horses Trample with tumult The shelving seaboard!
Older than Saturn, Older than Rhea, That mournful music, Falling and surging
With the vast rhythm Ceaseless, eternal, Keeps the long tally Of all things mortal.
How many lovers Hath not its lulling Cradled to slumber With the ripe flowers,
Ere for our pleasure This golden summer Walked through the corn-lands In gracious splendour!
How many loved ones Will it not croon to, In the long spring-days Through coming ages,
When all our day-dreams Have been forgotten, And none remembers Even thy beauty!
They too shall slumber In quiet places, And mighty sea-sounds Call them unheeded.
Uma pequeníssima e sucinta amostragem dos sonetos brasileiros (e Camões, pela ausência de poetas brasileiros em nosso primeiro século) ao longo de nossa jovem existência.
~ Século XVI ~
Soneto II (Luís de Camões, Lisboa - 1524-1580)
Eu cantarei de amor tão docemente, Por uns termos em si tão concertados, Que dois mil acidentes namorados Faça sentir ao peito que não sente. Farei que Amor a todos avivente, Pintando mil segredos delicados, Brandas iras, suspiros magoados, Temerosa ousadia, e pena, ausente. Também, Senhora, do desprezo honesto De vossa vista branda e rigorosa, Contentar-me-ei dizendo a menor parte. Porém para cantar de vosso gesto A composição alta e milagrosa, Aqui falta saber, engenho, e arte.
~ Século XVII ~
Buscando a Cristo (Gregório de Matos "boca do Inferno", Salvador - 1636-1695) A vós correndo vou, braços sagrados, Nessa cruz sacrossanta descobertos Que, para receber-me, estais abertos, E, por não castigar-me, estais cravados. A vós, divinos olhos, eclipsados De tanto sangue e lágrimas abertos, Pois, para perdoar-me, estais despertos, E, por não condenar-me, estais fechados. A vós, pregados pés, por não deixar-me, A vós, sangue vertido, para ungir-me, A vós, cabeça baixa, p'ra chamar-me A vós, lado patente, quero unir-me, A vós, cravos preciosos, quero atar-me, Para ficar unido, atado e firme.
~ Século XVIII ~
Soneto XCVIII (Cláudio Manuel da Costa, Mariana (MG) - 1729-1789) Destes penhascos fez a natureza O berço, em que nasci! oh quem cuidara, Que entre penhas tão duras se criara Uma alma terna, um peito sem dureza! Amor, que vence os tigres por empresa Tomou logo render-me; ele declara Contra o meu coração guerra tão rara, Que não me foi bastante a fortaleza. Por mais que eu mesmo conhecesse o dano, A que dava ocasião minha brandura, Nunca pude fugir ao cego engano: Vós, que ostentais a condição mais dura, Temei, penhas, temei; que Amor tirano, Onde há mais resistência, mais se apura.
~ Século XIX ~
Ingratos (Pedro II do Brasil, o Magnânimo; Rio de Janeiro - 1825-1891) Não maldigo o rigor da iníqua sorte, Por mais atroz que fosse e sem piedade, Arrancando-me o trono e a majestade, Quando a dous passos só estou da morte. Do jogo das paixões minha alma forte Conhece bem a estulta variedade, Que hoje nos dá contínua felicidade E amanhã nem — um bem que nos conforte. Mas a dor que excrucia e que maltrata, A dor cruel que o ânimo deplora, Que fere o coração e pronto mata, É ver na mão cuspir a extrema hora A mesma boca aduladora e ingrata, Que tantos beijos nela pôs — outrora.
~ Século XIX / XX~
A um poeta (Olavo Bilac, príncipe dos poetas Brasileiros; Rio de Janeiro - 1865-1918)
Longe do estéril turbilhão da rua, Beneditino escreve! No aconchego Do claustro, na paciência e no sossego, Trabalha e teima, e lima , e sofre, e sua! Mas que na forma se disfarce o emprego Do esforço: e trama viva se construa De tal modo, que a imagem fique nua Rica mas sóbria, como um templo grego Não se mostre na fábrica o suplicio Do mestre. E natural, o efeito agrade Sem lembrar os andaimes do edifício: Porque a Beleza, gêmea da Verdade Arte pura, inimiga do artifício, É a força e a graça na simplicidade.
~ Século XX ~
Confronto (Carlos Drummond de Andrade, Itabira (MG) - 1902-1987)
Bateu Amor à porta da Loucura. "Deixa-me entrar - pediu - sou teu irmão. Só tu me limparás da lama escura a que me conduziu minha paixão." A Loucura desdenha recebê-lo, sabendo quanto Amor vive de engano, mas estarrece de surpresa ao vê-lo, de humano que era, assim tão inumano. E exclama: "Entra correndo, o pouso é teu. Mais que ninguém mereces habitar minha casa infernal, feita de breu, enquanto me retiro, sem destino, pois não sei de mais triste desatino que este mal sem perdão, o mal de amar."
~ Século XX / XXI ~
Soneto (Chico Buarque, Rio de Janeiro - 1944-)
Por que me descobriste no abandono Com que tortura me arrancaste um beijo Por que me incendiaste de desejo Quando eu estava bem, morta de sono Com que mentira abriste meu segredo De que romance antigo me roubaste Com que raio de luz me iluminaste Quando eu estava bem, morta de medo Por que não me deixaste adormecida E me indicaste o mar, com que navio E me deixaste só, com que saída Por que desceste ao meu porão sombrio Com que direito me ensinaste a vida Quando eu estava bem, morta de frio
Esse poema foi escrito por Wumen Huikai (無門慧開), mestre zen chinês que viveu entre 1183 e 1260. Ele foi o responsável pela compilação de 48 koans (casos públicos) clássicos, publicados em sua obra "O Portal sem Portais" (The Gateless Gate, Mumonkan, 無門関). Nesse livro, todos os 48 koans são comentados e acompanhados por um verso escrito pelo mestre. Esse poema acompanha o koan intitulado "O dia-a-dia é o caminho," (caso 19) que retrata a iluminação de Joshu (Zhaozhou, monge chinês do século VII).
O verso fala mais alto que o próprio koan. Huikai resume em poucos versos toda a essência da prática, do caminho. Compreender esses poucos versos vale mais do que o livro inteiro.
Ryokan, um mestre Zen, vivia a mais simples e frugal das vidas em uma pequena cabana aos pés de uma montanha. Uma noite, um ladrão entrou em sua cabana apenas para descobrir que nada havia para ser roubado.
Ao retornar, Ryokan o surpreendeu lá.
"Você fez uma longa viagem para me visitar," ele disse ao gatuno, "e não deveria retornar de mãos vazias. Por favor tome minhas roupas como um presente."
O ladrão ficou perplexo. Rindo, ele tomou as roupas e esgueirou-se para fora.
Ryokan sentou-se nu, olhando a lua. "Pobre coitado," ele murmurou. "Gostaria de poder dar-lhe esta bela lua."
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(In: Hansen, L. Fishing for the Moon and Other Zen Stories. Universe Publishing, 2003.)
You came to me this morning, and you handed me like meat (You'd have to be a man to know good that feels, how sweet)
My mirror twin, my next of kin I'd know you in my sleep And who but you would take me in A thousand kisses deep
I loved you when you opened Like a lily to the heat You see, I'm just another snowman Standing in the rain and sleet Who loved you with his frozen love And second-hand physique With all he is, and all he was A thousand kisses deep
I know you had to lie to me, I know you had to cheat: To pose all hot and high Behind the veils of sheer deceit
Our perfect porn aristocrat, So elegant and cheap (I'm old but I’m still into that A thousand kisses deep)
I'm good at love; I'm good at hate: It's in between I freeze I've been working out, but it's too late (It's been too late for years)
But you look good, you really do They love you on the street If you were here, I'd kneel for you A thousand kisses deep
The autumn moved across your skin Got something in my eye A light that doesn't need to live And doesn't need to die
A riddle in the book of love Obscure and obsolete And witnessed here in time and blood A thousand kisses deep
But I'm still working with the wine Still dancing cheek to cheek The band is playing Auld Lang Syne But the heart will not retreat
I ran with Diz, I sang with Ray I never had their sweet But once or twice they let me play A thousand kisses deep
I loved you when you opened Like a lily to the heat You see, I'm just another snowman Standing in the rain and sleet Who loved you with his frozen love His second-hand physique With all he is and all he was A thousand kisses deep
But you don't need to hear me now, And every word I speak It counts against me anyhow A thousand kisses deep...
(Leonard Cohen)
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Debaixo de Milhares de Beijos
Você veio até mim de manhã
E me manipulou como se fosse carne
(Ah, você teria que ser um homem para saber
o quanto isso é bom)
Meu eu, minha companheira
Eu te conheceria no meu sono
E quem, senão você, iria me levar tão longe
Debaixo de milhares de beijos
Eu te amava quando você se abria
Como um lírio ao calor
Veja, sou apenas mais um boneco de neve
Deixado no meio das chuvas e nevascas
Que te amou com seu amor congelado,
Seu físico de segunda linha
Com tudo que ele é e tudo que já foi
Debaixo de milhares de beijos
Eu sei que você precisava mentir para mim
Eu sei que você precisava trair
Se portar toda elegante e atraente
Por trás dos véus da fina mentira
Nossa aristocracia pornô perfeita
Tão elegante e barata
Eu estou velho, mas ainda gosto daquilo
Debaixo de milhares de beijos
Eu sou bom em amar, sou bom em odiar:
É entre os dois que eu me perco.
Tenho trabalhado nisso, mas já é tarde demais
(Já tem sido tarde demais há anos)
Mas você está linda, de verdade.
Eles te amam nas ruas
Se você estivesse aqui, eu me ajoelharia aos seus pés